martes, 29 de mayo de 2012

Nadie tiene miedo

Hoy fue la hora del tráfico y el tráfico. Coches sucediendo lentamente unos tras de otros. A los lados carriles, atrás carriles, adelante carriles. En un momento se deslizan suavemente y yo suelto el freno para apenas rozar con  la punta del pie el acelerador. Acá puras sutilezas. El coche de adelante se acerca poco a poco al gran autobús que tiene al lado hasta casi invadir su carril. No entiendo el objetivo, de pronto lo comprendo; el brazo del conductor se extiende y su mano acaricia sutilmente el cuerpo del autobús mientras avanza, las yemas de los dedos trazando una línea a lo largo de la gran máquina. Aquello es una ballena. Jamás he visto una ballena pero ésta me hizo sumergirme en lo más profundo del océano; un buzo diminuto en la inmensidad del océano, acariciando el costado de una enorme ballena que se aleja en su camino. Nadie tiene miedo.

martes, 15 de mayo de 2012

Amigos confidentes

El otro día tenía ganas de contarle a mi mejor amigo, o a mi mejor amiga, mis pensamientos más profundos. Ese día me di cuenta de que no tenía ningún mejor amigo, tampoco una mejor amiga. Me sentí triste y decepcionada, ¡cómo es posible que en casi 28 años de vida terrenal, no haya podido hacer un mejor amigo aún! ¿Porqué?, ¿es que no lo he buscado?, ¿es que lo he buscado pero aún no lo he encontrado?, ¿es que no sé nada acerca de la amistad?

En este momento de mi vida, siento que podrían preguntarme lo que sea y mi respuesta será la misma; "no sé", porque mi propio cúmulo actual de preguntas sin respuesta no tiene precedentes, al menos en lo que a mi concierne.

Hay sólo una pregunta a la que creo que respondería con una variante; si me preguntaran qué deseo o qué anhelo aquí en la tierra, la respuesta sería: "nada". Después de contestar mi cabeza quedaría en blanco, haciendo honor a mi respuesta sincera, hablando más allá de las palabras y entonces ahí, justo en ese momento, "nada" se convertiría en un anhelo.

¿Demasiado pesimista?, bueno talvez no para una persona que no tiene un mejor amigo. Digamos que sus mejores amigos están en la distancia; algunos viviendo en Barcelona, otros en la ciudad de México, en la de Guadalajara, alguno en Canadá y así los vamos contando, conforme se van moviendo de ciudades, de países; mientras van avanzando en el globo terráqueo, mientras van tejiendo sus propias historias personales las cuales dicho sea de paso, nos van alejando poco a poco del status de "mejores amigos", o al menos del de "amigos confidentes". Atrás se van quedando los recuerdos entrañables, las uniones que alguna vez hicimos en viajes compartidos, durante los cuales hicimos "familia" en su concepto más moderno. Compañeros de ruta, extranjeros en otras tierras.

No digo que quisiera detener el tiempo, más bien la que tendría que avanzar en el tiempo sería yo; quizás tejer también mis nuevas historias que llenen mi vida de quehaceres lo suficiente como para que algún amigo me agregue a su lista personal de "ex mejor amiga confidente".

domingo, 5 de febrero de 2012

Amigo

"Si los perros no van al cielo, cuando muera quiero ir a donde ellos van", leí esta frase hoy en un blog.
Y es cierto que vayan a donde vayan, seríamos capaces de seguirlos a donde sea para acompañarles.

Sabe dios qué vayamos a sentir cuando algún día nos reunamos otra vez con nuestros amados amigos de cuatro patas que ya se han ido.

Una parte de mi murió cuando murió mi labrador, y sé que tengo que vivir así, con esa parte de mí que ya se ha ido, sabe dios qué tan lejos. Aunque desde aquí quisiera decirle a mi colega del alma, que soy feliz porque deseo que él allá donde se encuentre también sea feliz.

martes, 31 de enero de 2012

A ti no te gustaba el agua pero sé que te hubiera gustado mucho el mar.

Lo único que nos separa es el tiempo y el espacio, pero nada más.

sábado, 7 de enero de 2012

La felicidad

Yo no sé, pero siento que la felicidad debe ser poder ver llegar el atardecer y sentirse pleno. Yo pienso que la felicidad es saber que el día llegó a su fin y que uno está en calma. Sentarse a compartir la tarde con los compañeros y compañeras de tu vida. Acariciarle el pecho a tu perro con su piel tan suave y sentir su respiración calmada, igual que la tuya. Yo creo que eso es la felicidad; saber que disfrutas ese instante cuando se pone el sol y se va oscureciendo el horizonte. Saber que ese día lo viviste al máximo, que ayudaste a otros seres a llegar a sus atardeceres y disfrutar, como tú lo haces. Que a tu lado está lo que más quieres y que no deseas más que existir un ratito más para poder disfrutar ese pequeñísimo instante.
Yo no sé, pero eso siento.

A mi labrador le dedico mis atardeceres. Me imagino cómo es donde está y si ya habrá hecho amigos nuevos. Mi pregunto si ya se habrá reunido con mambo. Le escribo cartas que espero que algún día le lleguen, porque algún día yo también me reuniré con él, en ese mágico lugar donde seguiremos respirando juntos, mirando tantos horizontes en tantos atardeceres.

Mi familia también le extraña y todos queremos que nos guarde un lugarcito junto a él cuando lleguemos. Estoy segura que él ya nos tiene reservado un sitio muy especial para el día que nos toque partir, y que junto a él estarán también mambo, daisy y todos los que alguna vez hemos amado tanto.

jueves, 5 de enero de 2012

Se fue mi entrenador


Se fue mi guerrero, mi labrador. Dio guerra cuatro días para, entre otras cosas, dejarme saber que la que lo va a extrañar voy a ser yo, que la que tendrá que saber que a mundos de distancia estará su amigo y su entrenador, soy yo. Me enseñó muchas cosas y yo fui la que aprendió de él.

Naciste y moriste el mismo día, ocho años después. Cuídate mucho mi valiente, en tu viaje. Somos grandes amigos y siempre lo seremos. Algún día me uniré contigo en tu viaje y ese día estaré muy feliz. Descansa.

04/enero/2004
04/enero/2012



domingo, 25 de diciembre de 2011

Un líder no abandona a su manada

Un líder no abandona a su manada, eso creo. Y últimamente me he convertido en la líder de mi manada, en específico de mi labrador. (Si me escucho como César Millán es porque veo a César Millán, quiero decir, su programa).

Así que la idea de que pronto haré un viaje y que no podré llevarlo conmigo me hace dar vueltas. Porque es un viaje largo y probablemente estaré inmersa en este viaje por varios años. 
He considerado llevarlo pero la idea se vuelve cada vez más imposible por múltiples razones que se escapan de mis manos; incluyendo su salud y su edad. Así que no estar renunciando al viaje me hace sentir que a quien estoy renunciando es a mi manada, y no siento que sea un trato justo. 

No, no estoy exagerando, hemos creado un vínculo inquebrantable, hemos sido colegas disciplinados y constantes. Hemos hecho un gran trabajo y el labrador desobediente y dominante que encontré hace poco más de un año dejó el paso a un labrador enfocado y amigable. Abandonarlo ahora me parece... triste. 

Estoy segura que él seguirá haciendo un gran trabajo con la persona con quien se quede, no es eso lo que me preocupa, sino el hecho de que yo, como su figura de entereza no estaré cerca de él, pienso cómo serán sus días cuando no me vea, me da miedo que pueda llegar a sentirse abandonado por mí. 

Para animarme aveces pienso que probablemente esté subestimando su inteligencia y el alcance de mi entrenamiento con él, que probablemente mi labrador sepa que a kilómetros de distancia seguirá estando su líder, su entrenadora y su amiga. O quizás sea que en verdad yo nunca haya sido su líder, porque como dije al inicio de este post: un líder no abandona a su manada. 

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Mi sobrina tuvo la idea genial de hacer este dibujo, a razón de su visita para estas navidades. Así que entre ella y yo dibujamos esta obra maestra :). Aquí aparecen sus abuelos y el labrador sano, amarillo y contento that we love to picture.

                                                                                                                                       Araceli

jueves, 10 de noviembre de 2011

Hoy es hoy


Las mejores noticias las recibes cuando menos te lo esperas. Tengo miedo, no digo que no. Dicen que uno va madurando cuando pasan los años, pero por el contrario de ahora, yo no recuerdo haber tenido ningún miedo a mis diez y tantos.

Creo que uno lo que va es teniendo retos más complejos, más riesgosos, pero la verdad es que se tiene siempre esa sensación de estar jugando tu última carta. Cada juego ya no es un juego, cada jugada es meditada y sabes que las cosas no dan vuelta atrás.

Hace un par de días llamé a casa, pero a una casa muy lejana, a kilómetros de distancia, atravesando el atlántico. Hablé a una casa un poco extraña, de sabores diferentes, de olores que deleitan, una casa cerca del mar, de recuerdos bien sutiles. Una casa hermosa donde está una parte importante de mis mejores sentimientos. Una casa que me vio crecer. Le llamo casa a una ciudad. Mi casa.

@Barcelona:


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Oh oh oh honey I need you round I know I know

http://www.youtube.com/watch?v=4Z8R38QrBhM&feature=related

El último post se fue en los pasados 30 minutos de energía que me quedaban. Ahora va a ser sesión de videos, ya me pueden dejar de seguir los dos seguidores que tengo. Desde ya. Acá puro monólogo.

domingo, 30 de octubre de 2011

Octubre

Esta canción siempre se me ha hecho re-cool y el video re-chévere.

Octubre es mi mes favorito de todos los tiempos, había querido postear mil cosas este mes, pero nunca tuve el tiempo suficiente. De hecho, este post iba a ser algo elaborado pero no dio pa´más.

El verano fue un desastre en esta ciudad, canícula dura y yo, a mí me veías con un vaso de agua con hielos al lado, todo el tiempo. Frieron un huevo en el capacete de un carro, con eso lo digo todo.

El invierno seguro será una cosita insoportable, tuberías congeladas y así. Pronto espero noticias importantes, cartas esperadas. Disfruten lo que queda de este mes!

http://www.youtube.com/watch?v=yJfsYBv9dnc&ob=av2e
Rosana - Pa ti no estoy


domingo, 18 de septiembre de 2011

Un inciso dedicado a sueños


- V -
Un inciso dedicado a sueños 

“Este sábado, en el cine, la recaudación ha sido bien pobre, porque las únicas «estrellas» que representan ahora un pedido discreto de localidades son las que hay en el firmamento. Los hombres caminan por el arado silenciosos, y hay alguna muchacha que se queda,  de pronto, contemplando la luna”.  
-          Bienvenido Mister Marshall. 





Este domingo que cerré mi cuenta de Twitter  me puse a leer el guión de Bienvenido Mr. Marshall, (bajo el influjo quizás de algún  audaz amanecer). 
Éste es un fragmento de esta película española dirigida por Berlanga. Es la historia de un pueblo, de esos pequeñitos pueblos situados ahí donde da vuelta el aire, a quién se ha prometido la llegada de los americanos y con ella, la entrega de regalos para todos sus habitantes. Es el momento de soñar, de desempolvar viejos anhelos, de mirar estrellas, de suspirar. Y aunque todo aquello no lleve más que a la desilusión, desvela la inocencia de todo aquel ser que se haga llamar humano.

"...con ellos se iba un mundo de ilusiones, y... ¿quién se atrevería a medir la dimensión y la profundidad de un mundo?"



domingo, 5 de junio de 2011

Recetas para no meterse en líos: no sea incauto

Déjenme decirles una cosa, he estado en lugares en donde he tenido miedo. Por ejemplo, me acuerdo que un día estaba buscando un vestuario para un personaje en el emblemático mercado de objetos usados llamado los encantos, o Els Encants allá en Barcelona.
Es algo parecido a lo que es El Rastro en Madrid, por ejemplo, pero de un poco más "caché" que le llaman. Aunque en realidad se reduce a que tienen más cosas de mayor atractivo visual.
Els Encants es un lugar bullicioso, donde se escuchan siempre los gritos de "a 1 euro" "a 5 euros todo" o cosas así.

Había visitado un par de veces el puesto de un vendedor, un hombre extranjero proveniente de alguna parte del este de europa. Su puesto estaba hacia el final de Els Encants y se especializaba en ropa y accesorios de época.
Ese día fui a visitarle, le conté que estaba buscando el vestuario para un personaje, un ejerciciode escuela. Bueno, el hombre extranjero me dijo que tenía justo lo que estaba buscando. Que a pocos metros de Els Encants tenía su almacén y que ciertamente ahí podía encontrar cualquier cosa que buscara.

1) La idea, como tal, me interesó bastante. Porque de verdad buscaba el vestuario de mi personaje.
2) Sí, me daba un poco de desconfianza pero, ¿porqué un extranjero quizás ilegal se arriesgaría a hacerme algún daño sabiendo que podría meterse en líos?

Realmente tenía más interés en encontrar el dichoso vestuario que cualquier otra cosa en ese momento.

Me dijo que le siguiera, caminamos unas cuadras y se acercó a un bar, de esos bares españoles que en realidad no son bares, son como cafeterias donde lo mismo puedes comer que beber, compartir un bocadillo con tus hijos o tomarte un cortado.
En fin, a mi esa parada me pareció bastante incómoda por una sola razón: se desviaba de mi superobjetivo: el vestuario. Pero esperé.
El hombre entró a este "bar" y saludó con bastante confianza al encargado. No me interesé mucho más por el asunto y esperé.
Cuando el hombre regresó traía dos vasos con café y dijo: te traje un café.
1) no me gustan estas atenciones inapropiadas
2) que me trajera el café sin que yo se lo pidiera me pareció sospechoso, sí.

Déjenme les digo que solía ser una persona muy poco cautelosa en el pasado. Y me obsesionaba bastante con mis metas. Le seguí con el café en mano y cruzamos la calle. Se detuvo frente a una cortina enrrollable metálica, sí de esas típicos de las bodegas, y tocó con la mano un par de veces.
Alguien desde el interior abrió la pequeña puerta de la cortina, sin subir ésta por completo.
Ok, ahora estaba yo con una taza de café caliente en la mano, frente a un lugar técnicamente cerrado y una pequeña puerta abierta, a través de la cual pasaría si me inclinaba un poco para poder caber en ella, ah! y un hombre extranjero con quien sólo había cruzado palabra un par de veces.
Entré.

Me sorprendió bastante ver que detrás de aquella puertita no había nadie, era como si la persona que la hubiera abierto hubiera corrido inmediatamente después al lugar en donde se encontraba justo antes de abrir la puerta.

Avancé. Tenía miedo. Aquel lugar era oscuro, no tenía ventanas, la parte en la que me encontraba era como un pasillo con algunas habitaciones donde no había nada. Polvo, cajas quizás, no recuerdo mucho. Pasamos por un cuarto aún más oscuro y el hombre extranjero saludó a alguien ahí dentro. Miré al interior y un hombre sereno estaba sentado en la cama. Dijo algo, pero no se le entendía muy bien. Tenía defectos físicos, no sé exactamente cuáles; chueco, tenía algo deformada la boca y creo que las manos. No tenía miedo de este hombre en particular, sí de las circunstancias dadas.
Caminamos por ese pasillo y llegamos a un rellano, ahí si entraba luz de un tragaluz, atravesando este rellano estaba el bodegón tal cual, cuatro paredes largas y altas. Ahí había kilos y kilos de ropa, de todo tipo, moderna y vieja, nueva y usada. Me agradó ver la ropa ahí, al menos algo de cordura y "according to the plan" estaba ahí, pero no dejaba de inquietarme el hecho de saber dónde  me encontraba, que la única puerta de salida estaba cerrada y ya la había dejado atrás y aquel hombre chueco.
Se cerró la puerta y el hombre chueco salió, dijo. Estabamos solos. Shit! me dio miedo y de seguro se me notaba, pero traté de disimularlo hablando correctamente sobre mis asuntos, seguí mi camino y mis preguntas tal y como las hubiera seguido en Els Encants comprando alguna de sus prendas. Traté de seguir.

-No vas a beberte tu café?.

Pero en su pregunta había una ligerísima casi imperceptible risita burlona. Creo que leí... "tienes algo de miedo y no te quieres tomar tu café" y todo lo que esa frase conlleva.

-Está caliente. Le dije. Voy a esperar a que se enfríe. Mientras te voy a decir cómo tengo pensado el vestuario (algo parecido a esto dije).

Dejé el café a un lado y me puse a mirar la ropa mientras hablaba sin darle nunca la espalda, creo que eso fue mero instinto. Y luego, dijo:

-Escucha no voy a hacer alguna cosa rara. Mi esposa vive en esta ciudad, estoy con este negocio de la ropa. Me buscaba la mirada, interesado y curioso.

Sí, ¿ de dónde vino esa frase y todas esas ideas?, no me importaba. Me pareció bien oirle decir eso, pero estoy segura de que cualquier detalle errado mío hubiera sido suficiente para mandar esa frase a la alcantarilla.

Redireccioné el tema a mi vestuario. Ya había mirado suficiente y le dije.

-Tendría que pasar aqui todo un día para saber si está lo que busco. Así que mejor volvamos al puesto en Els Encants y vendré otro día con alguien para que me ayude.

Ahora es sólo una anécdota que de vez en cuando suelo contar.
Les dejo esta foto de una cortina enrrollable sacada de

internet en un intento por recopilar evidencia. Aunque a ésta le hace falta la pequeña puerta en medio.


sábado, 23 de abril de 2011

Istanbul


Uno puede estar en Istanbul, o no.

Foto del catalán Roc Herms, a quien por cierto no conozco pero me hizo el día con esta foto.

L´Ogliera

Hoy soñé con el nombre de una roca de la cual en mi vida había escuchado hablar; el nombre era "Ogliera".
Tan pronto como desperté esta mañana encendí mi computadora y encontré que se trata de la roca de la Ogliera, en la isla de Elba, Italia, cerca de la región llamada Pomonte . Esta isla, donde también se exilió Napoleón Bonaparte, pertenece al archipiélago toscano y es la isla más grande de este conjunto de islas.
Dato curioso, porque no había vuelto a oír de Italia en años, ni había oído jamás sobre esta isla, mucho menos sobre esta roca, hasta ahora.

viernes, 4 de marzo de 2011

Lalo fue un cuento

Yo sé que ustedes no conocen a Lalo y yo nunca les he hablado de él. Pero si hay una canción que representa mi aprecio por Lalo es sin duda Brazil, de Cornelius.

Llegar a conocernos fue mágico, en verdad mágico.

Nuestro infinito amor duró 30 días.
Vivíamos en una preciosa casa blanca, con patio en medio, el "patio andaluz" que le llaman y que se hizo tan popular en todas las casas mexicanas de la época colonial.

Ahí instalábamos nuestra "terraza del verano", que consistía en el colchón de mi cuarto y la laptop de Lalo. Invitábamos a nuestros compañeros de casa y nos dormíamos viendo alguna película.
Era verano por ese entonces, así que la dichosa terraza nos caía de perlas. Dormir al aire libre era una bendición!

Lalo siempre fue un blanco delicioso para los mosquitos y andaba siempre picoteado, así que aunque mi última imagen siempre era un beso tierno, siempre amanecía sola o con Moni, quien también se quedaba completamente dormida.

No sé cuántas veces le reproché a Lalo que me dejara sola durante la noche, "para que quieres hacer la terraza del verano si luego te vas en la noche, como sabes" le decía. Indiscutiblemente nos partíamos de risa apenas terminaba la frase.

Lalo fue un cuento, uno divertidísimo.


Lo que más disfrutábamos era hacer kayak. Estábamos ahí como si nada en el mundo existiera más allá de la orilla. Como si nuestros kayaks fueran nuestro universo.
Éramos como niños, niños extremadamente felices. Podíamos mirarnos a los ojos por horas y era como hablar de algo desde las entrañas.

Si alguien algún día me pregunta si es posible enamorarse de alguien tanto en tan poco tiempo le diré que sí. Y que aunque las relaciones duren poco, el amor dura para toda la vida.

Brazil, de Cornelius, me arrullaba en esos tiempos.

A mi siempre amigo Lalo


miércoles, 2 de marzo de 2011

Hay manzanas para cenar.

Nunca les había dicho que me pongo excesivamente pesimista cuando estoy cansada. Excesivamente.
Hago comentarios sin sentido y juzgo de irracional a la existencia. Así, así me pongo. Y tengo de testigo a mi ex novio Federico, que en esos casos, aún tenía la bondad de sonreírme cuando se bajaba del coche para desearme buenas noches.

Si "jamais" algún entendido en el tema, me lee, que tenga la amabilidad de decirme el porqué.

Esta noche estoy cansada. Trajiné desde muy temprano en la mañana, recogiendo las últimas cartas de recomendación que me faltaban. Me transladé hacia Tlaquepaque y luego tuve que viajar en autobús hasta el extremo opuesto, cerca de La Venta, un poblado en las afueras de Guadalajara.

Los profesores que me han redactado las cartas han sido espléndidos conmigo al decir tantas cosas buenas sobre mí. No son sólo los "profesores" de alguien, para mí, son también mis colegas.
Regalé una caja de chocolates a Daniel por ejemplo, como agradecimiento, y el me contó de sus viajes a Berlín. ¡Ahhh que linda ciudad! atino siempre a decir, y no tengo duda que lo es, pero la verdad es que cada vez me acuerdo menos de ella. Lo demás lo reconstruyo.

Uno puede estar alejado tanto tiempo de algo, de una ciudad, de una persona o de un sentimiento, que termina por olvidarlo.

Si quieren un consejo, nunca abandonen lo que quieren.

También vi a Blanca. A ella le regalé un libro de notas, porque sé que siempre le ha gustado viajar al campo y vivir aventuras. Se lleva a sus alumnos y luego los trae de vuelta con anécdotas y emociones. Como profesora es dinámica y quiere tanto a sus alumnos que los hace parte de su familia.

Yo los acompañé en uno de sus viajes, no podría decirlo pero aunque me encantó la experiencia no sé si sería capaz de seguirles ese ritmo de vida. Son biólogos.

Dentro de mi pesimismo de hoy, me he acordado de una historia, pesimista claro, que me contaron hace un par de años o más, sobre un muchacho que hacía un viaje al sur, a la playa, en compañía de sus amigos.
La madre del muchacho recibió una llamada telefónica, no recuerdo a qué hora exacta del día. En la llamada se le informaba que su hijo había desaparecido en el mar. Así, desaparecido.

Los amigos del muchacho contaron lo sucedido, o al menos, lo que ellos alcanzaron a ver, que no fue nada por cierto.
Nadaban unos y bebían otros en la playa. El muchacho simplemente se desvaneció de la superficie del mar que hacía una línea desde la playa. En realidad, nadie vio este desvanecimiento, sólo lo "suponen", porque lo vieron nadar y luego, no.

Los lancheros aldeanos buscaron en sus lanchas, embarcaciones rudimentarias. Otros se ofrecieron a tirarse al mar, buscar a fondo. Claro, no eran expertos, como muchos en México (dale lo antipatriota).

La madre por supuesto se había trasladado hasta el lugar de los hechos con algo que muchos, muchos de ustedes muchachos han perdido. La fe.

Pasaron los días y nada. Me contaron que la familia era sencilla y no tenían mucho dinero, por lo que, (y hablo nada más por este país), no era de esperarse que hubiera un despliegue de rescatistas traídos de suiza, (no sé que me dio por decir Suiza eh). Y la búsqueda no se prolongó.

Al volver a casa la madre ha tenido que olvidar, no sé cómo, ha tenido que dejar...dejarlo todo allá. Y mirar los blogs de su hijo sobre internet. Sus últimos post eran inquietantes. Muchos los leímos.

El último post fue un retrato turbio, sobreexpuesta la cara, (muy blanca e irreconocible), seguido del cual, el muchacho escribió un párrafo que voy a transmitirls enseguida, siendo por supuesto poco fiel a sus palabras, por respeto a su familia y a él. El párrafo, entre otras cosas decía, acerca de su retrato, algo así:
"La última de estos días... desearme buen viaje, estancia y tiempo... traeré fotos de ahí..."

Estoy cansada y siempre que estoy cansada me pongo pesimista. Hoy además me dio nostalgia, por no entender nada. Al menos entiendo que no entiendo nada.

Hoy hay manzanas rojas para cenar. Es una noche tranquila. Me daré un baño caliente y me iré a la cama deseando que el muchacho y muchos más, encuentren calma. En sus corazones.

Mañana diré un chiste de Groucho Marx y habré descansado lo suficiente para amanecer contenta y con nuevas ganas.












martes, 21 de septiembre de 2010

“Pleno de méritos, pero es poéticamente como el hombre habita esta tierra”, reza un verso de Hölderlin

A lo largo de nuestra vida, el contacto que tarde o temprano tenemos con las instituciones; la Iglesia, el Estado, la Academia, suelen iniciarnos en las actividades propias de un espíritu enaltecido con la experiencia de lo sacro, lo político, lo intelectual; nociones frecuentemente desprovistas de cualquier indicio humorístico, porque el humor, concebido desde estas perspectivas; es profano, trivial y tonto. Cuesta trabajo imaginarse un tratado religioso, político o intelectual sobre el humor porque se ha creado el mito de que los religiosos, las autoridades y los sabios no ríen, son gente “seria”. Y en efecto, el humor no es solemne, no es protocolario ni mucho menos aburrido. Pero si ser “serio” significa ser respetable, digno e importante, entonces el humor es serio, y muy serio.

Tras ese disfraz frívolo, informal y ligero en el que se suele manifestar el humor, se arropa un espíritu subersivo, una crítica profunda, una opinión aguda, una visión ingeniosa que alcanza a percibir un ojo que no se detiene sólo en la superficie.

Blanca Estela Ruiz Zaragoza

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¿Qué es la alegría o qué significa estar alegre? Pues es estar en realidad presente de uno mismo; y este “estar-en-realidad-presente-de-uno-mismo” equivale al “hoy” […] a existir de verdad para el día de hoy.

(Kierkegaard-1966:81)

jueves, 9 de septiembre de 2010

Dice Rulfo

Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después; que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero sí, hay algo. Hay un pueblo. Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.
Nos han Dado La Tierra Juan Rulfo

viernes, 7 de mayo de 2010

Los 19

Es increíble como el sabor de una comida me hizo recordar el pasado. Hace mucho que no comía pasta con salsa de super y queso como ingrediente base; pero esa era mi comida más elaborada cuando tenía 19, (y eso que la pasta ni siquiera me quedaba al dente).
En esa época veía las cosas tan diferente de como las veo ahora.

Como muchos otros extranjeros yo era parte de esa comunidad transitoria, vibrante, y de cierta manera enajenada, en una ciudad europea que representaba para muchos precisamente a esos mismos adjetivos. Una ciudad a la que nadie le veía potencial para ganarse el título de "hogar para siempre".

Aprendí innumerables cosas en Barcelona. Me gustaron muchos atardeceres, amaneceres y medios días también. En esa época pensaba que el tiempo nunca iba a pasar. ¿Imaginas lo que eso significaba?

De las cosas que más recuerdo, entre muchas, el primer día de clases en la escuela de cinematografía. Mi profesor, un obstinado crítico de cine, nos dijo; a nosotros, jóvenes entusiasmados con rubor en las mejillas: "el que crea que va a convertirse en un genio del cine que salga por esa puerta".
Y no hace falta decir que señaló la única puerta que había. Nadie salió.

Fue el silencio general más largo después de una frase sentenciadora que jamás me haya tocado "escuchar". Paradójicamente.


Pero en general, mi escuela en ese entonces no tenía un estricto plan de estudios. No había exámenes, ni calificaciones, ni tareas obligadas ni nada obligado. El que quería hacía sus deberes. El que quería leía a Shakespeare o a Stanislavski, el que quería se emocionaba con las obras de la nouvelle vague, o con las del neorrealiso italiano, con los angry young men. El que quería analizaba la obra de Rembrant, o la de Caravaggio. El que así lo quería estudiaba la geografía de la tierra o practicaba planos, encuadres, etc. Es decir, estabas ahí si querías, y ya.

De líos escolares recuerdo haberme metido en varios. En el último, quise, (sin ser obligada), documentar a un personaje de circo, un clown, encabezando así una travesía poco organizada que finalmente resultó un tanto catastrófica. Sin embargo, fue durante esa travesía poco organizada, que fui conociendo lugares encantadores del oeste de Alemania; Baden-Baden, Freigbourg, Rust; en éste último existe un pequeñito parque de diversiones (un parque temático), que durante el invierno parece sacado de un cuento fantástico.
La primera vez que estuve ahí era de noche y nevaba. Un trenecito de pasajeros, que pertenecía al parque, me condujo hasta el lugar del dinner-show deslizándose sobre el parque semi iluminado por los focos que los empleados rezagados todavía utilizaban para finalizar las últimas tareas del día.

Hice también toda la ruta bávara en el tren que parte desde Munich hasta bien entrados los Alpes. Al llegar a la última estación de la ruta, el tren suaviza considerablemente su marcha y los pasajeros aprovechan el detalle técnico para deleitarse viendo el calmo paisaje bávaro y sus poblados de tan solo unas cuántas casas.

En Suiza conocí Basel y visité Sant-Imier, un pequeño pueblito de la parte francesa, en donde se encuentra la sede de una asociación circense fundada en honor al payaso Grock, de la misma nacionalidad.

Más al norte pasé unos meses en Berlín, una ciudad que me encantó por completo. Con un dinamismo por demás extraño, con una visión revolucionaria del futuro. Es como si la gente ahí viviese una década más adelante, y por consiguente, hubiese vivido una década atrás que nosotros jamás vivimos.

Hice éstos y otros viajes a ciudades europeas con el dinero que estaba destinado para los estudios universitarios que ya había abandonado en Monterrey. A menudo que comento sobre mi estancia fuera, muchos me dicen: "que suerte has tenido, algunos no tuvieron ni si quiera la oportunidad de ir a la universidad".

En ese tiempo mis padres hacían un esfuerzo y podían solventarlo, y estoy segura que los que no tuvieron la oportunidad de estudiar ni una carrera se hubiesen mofado de mi de haberlo desaprovechado!

No me arrepiento de haber cambiado un campus de universidad por una pequeña escuela en el corazón del barrio guinardó, allá en la capital catalana. Ni me arrepiento de haber sustituído un título universitario por un boleto de avión, o el de un tren, o de un autobús.
Quizás nunca pueda sentarme a contar todas esas anécdotas universitarias que muchos pueden volver a la vida con tan solo abrir sus viejos anuarios, pero sin duda, si tuviese de nuevo 19, volvería a hacerlo.

Aquí en México, poco a poco me he ido adaptando de nuevo a este país. Al sol, al calor, al trabajo del día a día. A sentir cariño por los que todos los días trabajan duro para comer y alimentar a sus familias, y sólo para eso. La vida en México no es tan fácil, pero he aprendido a ver y comprender que siempre hay un momento de calma.

Ésta es una etapa diferente desde aquellos 19. Cada momento que paso en ésta ciudad es un "no sabemos que será mañana".
No quisiera nunca olvidar que he tratado de hacer de mi vida un viaje, y que eso quiero seguir haciendo mientras viva. Después, ya veremos...

domingo, 7 de febrero de 2010

Podría ser la persona más falsa del mundo. Pero no lo soy. Soy real.