lunes, 21 de diciembre de 2009

the day you called me a loser


Ya empezaba a cobrar sentido el hecho de que a través de la ventana pudiera verse la gente que paseaba por la plaza que, a veces y sin querer, derramaba comida por los suelos. Que apareciera un hombre apacible para limparlo todo y luego desapareciera entre el gentío como si nada hubiese ocurrido...

Y de pronto se encendieron las segundas luces del interior del restaurant español. Sí, español. Eran las luces de la tarde, las que solo echan cuando la iluminación principal parece empezar a escasear. Los nuevos focos hacían reflejos en los cristales creando nuevas figuras, nuevas perspectivas. Te miré y no pude resistirme a hacerte una foto, detrás de ti una mujer lloraba como se debe llorar cuando se llora; tristemente.

-Hace mucho que no lloro
-¿Quieres llorar?
-No

Solo busco el momento en el que pueda verte bien, en un instante, a través del lente de mi cámara y que ella pueda capturarte y que yo pueda mirarte a través del tiempo. Como lo hacen los perdedores que observan y que se maravillan con tan poco...