miércoles 2 de marzo de 2011

Hay manzanas para cenar.

Nunca les había dicho que me pongo excesivamente pesimista cuando estoy cansada. Excesivamente.
Hago comentarios sin sentido y juzgo de irracional a la existencia. Así, así me pongo. Y tengo de testigo a mi ex novio Federico, que en esos casos, aún tenía la bondad de sonreírme cuando se bajaba del coche para desearme buenas noches.

Si "jamais" algún entendido en el tema, me lee, que tenga la amabilidad de decirme el porqué.

Esta noche estoy cansada. Trajiné desde muy temprano en la mañana, recogiendo las últimas cartas de recomendación que me faltaban. Me transladé hacia Tlaquepaque y luego tuve que viajar en autobús hasta el extremo opuesto, cerca de La Venta, un poblado en las afueras de Guadalajara.

Los profesores que me han redactado las cartas han sido espléndidos conmigo al decir tantas cosas buenas sobre mí. No son sólo los "profesores" de alguien, para mí, son también mis colegas.
Regalé una caja de chocolates a Daniel por ejemplo, como agradecimiento, y el me contó de sus viajes a Berlín. ¡Ahhh que linda ciudad! atino siempre a decir, y no tengo duda que lo es, pero la verdad es que cada vez me acuerdo menos de ella. Lo demás lo reconstruyo.

Uno puede estar alejado tanto tiempo de algo, de una ciudad, de una persona o de un sentimiento, que termina por olvidarlo.

Si quieren un consejo, nunca abandonen lo que quieren.

También vi a Blanca. A ella le regalé un libro de notas, porque sé que siempre le ha gustado viajar al campo y vivir aventuras. Se lleva a sus alumnos y luego los trae de vuelta con anécdotas y emociones. Como profesora es dinámica y quiere tanto a sus alumnos que los hace parte de su familia.

Yo los acompañé en uno de sus viajes, no podría decirlo pero aunque me encantó la experiencia no sé si sería capaz de seguirles ese ritmo de vida. Son biólogos.

Dentro de mi pesimismo de hoy, me he acordado de una historia, pesimista claro, que me contaron hace un par de años o más, sobre un muchacho que hacía un viaje al sur, a la playa, en compañía de sus amigos.
La madre del muchacho recibió una llamada telefónica, no recuerdo a qué hora exacta del día. En la llamada se le informaba que su hijo había desaparecido en el mar. Así, desaparecido.

Los amigos del muchacho contaron lo sucedido, o al menos, lo que ellos alcanzaron a ver, que no fue nada por cierto.
Nadaban unos y bebían otros en la playa. El muchacho simplemente se desvaneció de la superficie del mar que hacía una línea desde la playa. En realidad, nadie vio este desvanecimiento, sólo lo "suponen", porque lo vieron nadar y luego, no.

Los lancheros aldeanos buscaron en sus lanchas, embarcaciones rudimentarias. Otros se ofrecieron a tirarse al mar, buscar a fondo. Claro, no eran expertos, como muchos en México (dale lo antipatriota).

La madre por supuesto se había trasladado hasta el lugar de los hechos con algo que muchos, muchos de ustedes muchachos han perdido. La fe.

Pasaron los días y nada. Me contaron que la familia era sencilla y no tenían mucho dinero, por lo que, (y hablo nada más por este país), no era de esperarse que hubiera un despliegue de rescatistas traídos de suiza, (no sé que me dio por decir Suiza eh). Y la búsqueda no se prolongó.

Al volver a casa la madre ha tenido que olvidar, no sé cómo, ha tenido que dejar...dejarlo todo allá. Y mirar los blogs de su hijo sobre internet. Sus últimos post eran inquietantes. Muchos los leímos.

El último post fue un retrato turbio, sobreexpuesta la cara, (muy blanca e irreconocible), seguido del cual, el muchacho escribió un párrafo que voy a transmitirls enseguida, siendo por supuesto poco fiel a sus palabras, por respeto a su familia y a él. El párrafo, entre otras cosas decía, acerca de su retrato, algo así:
"La última de estos días... desearme buen viaje, estancia y tiempo... traeré fotos de ahí..."

Estoy cansada y siempre que estoy cansada me pongo pesimista. Hoy además me dio nostalgia, por no entender nada. Al menos entiendo que no entiendo nada.

Hoy hay manzanas rojas para cenar. Es una noche tranquila. Me daré un baño caliente y me iré a la cama deseando que el muchacho y muchos más, encuentren calma. En sus corazones.

Mañana diré un chiste de Groucho Marx y habré descansado lo suficiente para amanecer contenta y con nuevas ganas.












1 comentarios:

  1. Me identifiqué con la parte de que cuando estoy cansada me pongo pesimista.... en mi caso, por ejemplo, estoy agotada... no se quiero irme de la ciudad creo.... estaba viendo por hoteles en Calafate a ver si me voy para allí..que no conozco, que me suena a relax, aunque preferiría irme del país., hacer turismo en el mundo, pero bueno obvio que no me alancaza.
    NO se si este comenario en realidad a alguien le interesa, pero estoy cansada, estoy pesimista, y creo que de hecho escribir aca me esta haciendo sentir un poco mejor jajjaja =)
    saludos! (y Gracias! por contruibuir a una pequeña mejora en mi humor del día)

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