Se fue mi guerrero, mi labrador. Dio guerra cuatro días para, entre otras cosas, dejarme saber que la que lo va a extrañar voy a ser yo, que la que tendrá que saber que a mundos de distancia estará su amigo y su entrenador, soy yo. Me enseñó muchas cosas y yo fui la que aprendió de él.
Naciste y moriste el mismo día, ocho años después. Cuídate mucho mi valiente, en tu viaje. Somos grandes amigos y siempre lo seremos. Algún día me uniré contigo en tu viaje y ese día estaré muy feliz. Descansa.
04/enero/2004
04/enero/2012

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